Fernando Rueda-Olier

Periodista y reportero gráfico, mi historia es un cataclismo entre dos mundos: infancia y juventud al calor de un hogar colombiano, estudios de periodismo en Bogotá para después construir mi vida familiar en Francia, donde resido con mi esposa y mis hijos desde hace 40 años.
Mi trabajo como reportero gráfico ocupó una buena parte de mi vida profesional, para luego dejar paso a la escritura de relatos inspirados en mi pasado latinoamericano y, más recientemente, crónicas de la vida cotidiana en mi segunda patria.

Caminando en el bosque

Arrunchaditos

En los atardeceres de noviembre, cuando la noche gris oculta tu cara dulce en el crepúsculo, tu rostro se ilumina de alegría al ver los ojos brillantes de la fiera escondida. El bosque, nuestro bosque húmedo, sereno y gris, se oscurece sombrío y temeroso, y en el fondo de la penumbra el silencio no resiste […]

Vista del Nevado del Ruiz, Colombia.

Horizontes humanos

Qué tienen estos cielos, mil veces fotografiados, que tanta pasión difunden por doquier? ¿O es la tierra, en su infinito horizonte, quien hechiza las almas? Las gaviotas, como Juan Salvador, quisieran perforar con el pico erguido su lejano azul, más allá de las nubes, hasta robar una estrella; El sapo, como en la canción, le

Burros de Villemercier

Amigos orejones

Los burros brutos son una especie únicamente humana. Lo son Trump, por ejemplo, y sus millones de electores gringos.
Mis vecinos son animales. Muchos son salvajes, otros viven en la granja. Los tres burros que se pasean abajo en el pueblo son tan amables e inteligentes como Salomé. ¿La conoces? O como tú y como yo, mujeres y hombres que amamos la diferencia.

horizontes

Sirena

Recuerdo tu maravillosa piel delicada y dorada,tus cabellos suaves como hilos de seda oriental, libres al viento,tus ojos de gata curiosa, siempre listos, vivos y a la vez soñadores y profundos, como piedras preciosas encerradas en su joyero de secretos.Y tu silueta, ¡ah tu silueta!, delicada y esbelta como sirena indescriptible,«déesse de l’amour».

Mi flautista mágica

Nocturnas

Apareces en mis sueños como canto de alondrasque ilumina el camino de mis noches de calma y de paz.Siempre tendido en el lechomis ojos cerrados observan tu faz.Y mis oídos escuchan tus murmullos de pasiónY mis labios se humedecen al contacto de tu amor.

Vista de la cuenca del Río Magdalena.

Tragedia en el altiplano

La camioneta verde se parquea en la esquina de la avenida Caracas con la calle 72, todos los lunes a las cuatro de la mañana. Es un pickup Chevrolet C10, nuevecito. El motor ronronea suavemente y los gases que salen de su escape se confunden con la neblina espesa del día sabanero que comienza.

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