Sobre cómo se llega al exilio
Memorias de un hombre feliz
… a quien un día conocí en tierras lejanas y cuya amistad conservamos y cultivamos hasta el final del camino.
Memorias de un hombre feliz
… a quien un día conocí en tierras lejanas y cuya amistad conservamos y cultivamos hasta el final del camino.
En los atardeceres de noviembre, cuando la noche gris oculta tu cara dulce en el crepúsculo, tu rostro se ilumina de alegría al ver los ojos brillantes de la fiera escondida.
El bosque, nuestro bosque húmedo, sereno y gris, se oscurece sombrío y temeroso, y en el fondo de la penumbra el silencio no resiste al grito salvaje del búho hechicero.
Allí sentados frente al cielo infinito, nos arrunchamos con gozo y pasión al calor de nuestros cuerpos en llamas.
Lejos de mi historia y de mi país que se muere, o que tal vez resucita, hundidos aquí en estas tus tierras lejanas.
Qué tienen estos cielos, mil veces fotografiados, que tanta pasión difunden por doquier? ¿O es la tierra, en su infinito horizonte, quien hechiza las almas? Las gaviotas, como Juan Salvador, quisieran perforar con el pico erguido su lejano azul, más allá de las nubes, hasta robar una estrella; El sapo, como en la canción, le
Los burros brutos son una especie únicamente humana. Lo son Trump, por ejemplo, y sus millones de electores gringos.
Mis vecinos son animales. Muchos son salvajes, otros viven en la granja. Los tres burros que se pasean abajo en el pueblo son tan amables e inteligentes como Salomé. ¿La conoces? O como tú y como yo, mujeres y hombres que amamos la diferencia.
Recuerdo tu maravillosa piel delicada y dorada,tus cabellos suaves como hilos de seda oriental, libres al viento,tus ojos de gata curiosa, siempre listos, vivos y a la vez soñadores y profundos, como piedras preciosas encerradas en su joyero de secretos.Y tu silueta, ¡ah tu silueta!, delicada y esbelta como sirena indescriptible,«déesse de l’amour».
Apareces en mis sueños como canto de alondrasque ilumina el camino de mis noches de calma y de paz.Siempre tendido en el lechomis ojos cerrados observan tu faz.Y mis oídos escuchan tus murmullos de pasiónY mis labios se humedecen al contacto de tu amor.
No todos nuestros personajes viven en el jardín. Zizí y Memé, por ejemplo, duermen confortablemente todo el día en sus cojines de algodón.
La camioneta verde se parquea en la esquina de la avenida Caracas con la calle 72, todos los lunes a las cuatro de la mañana. Es un pickup Chevrolet C10, nuevecito. El motor ronronea suavemente y los gases que salen de su escape se confunden con la neblina espesa del día sabanero que comienza.