Sirena

Abeja del jardín

Recuerdo tu maravillosa piel delicada y dorada,
tus cabellos suaves como hilos de seda oriental, libres al viento,
tus ojos de gata curiosa, siempre listos, vivos y a la vez soñadores y profundos, como piedras preciosas encerradas en su joyero de secretos.
Y tu silueta, ¡ah tu silueta!, delicada y esbelta como sirena indescriptible,
«déesse de l’amour».

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